Antes de empezar

Nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de quienes murieron el 24 de junio. Pedimos por el descanso de cada uno de ellos.

Y a quienes perdieron su vivienda y hoy están rehaciendo su vida: fuerza. Se sale de esto, y no se sale solo.

Este artículo trata de por qué ocurrió lo que ocurrió, en términos técnicos. No pretende ser otra cosa, y lo escribimos con el respeto que el tema exige.

Cuando un edificio colapsa, la conversación se va inmediatamente a las columnas. Al acero. Al concreto. A quién calculó y quién construyó.

Es una conversación necesaria y la vamos a tener. Pero empieza en el lugar equivocado, porque debajo de cada estructura hay un suelo, y ese suelo decide buena parte de lo que le va a pasar al edificio que tiene encima.

Los reportes técnicos del sismo no señalaron una sola falla. Señalaron tres, encadenadas. Y la tercera es la más incómoda de todas.

Lo que pasó, en términos técnicos

El 24 de junio de 2026 ocurrió una secuencia de dos sismos de gran magnitud en el norte de Venezuela: un evento de magnitud 7,2 seguido, en menos de un minuto, por uno de magnitud 7,5. Los epicentros estuvieron cerca de San Felipe y Yumare, en el estado Yaracuy, a unos 10 kilómetros de profundidad y a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas.

Fuentes: USGS, 2026 Venezuela Sequence; Miyamoto International, «Venezuela's Strongest Earthquake in 125 Years», 25 de junio de 2026. Nota sobre el intervalo: las fuentes dan entre 37 y 39 segundos según el catálogo sísmico y el momento de revisión, y algunas agencias modelaron el episodio como un único evento complejo. Preferimos decir «menos de un minuto» antes que elegir un número que las propias fuentes revisan.

Un análisis satelital de la NASA estimó cerca de 58.900 estructuras dañadas o destruidas.

Fuente: análisis de datos satelitales de la NASA, citado por Miyamoto International («roughly 58,870 damaged or destroyed structures»). Es detección satelital, no inspección en terreno.

Sobre el costo del daño hay que decir algo incómodo: hay dos estimaciones oficiales y difieren por un factor de tres.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó preliminarmente el daño físico directo en US$6.700 millones, dentro de un rango de US$4.700 a 8.700 millones, alrededor del 6% del PIB.

Fuente: PNUD, evaluación preliminar recogida por Miyamoto International, actualizada al 1 de julio de 2026.

Un mes después, el Grupo Banco Mundial lo estimó en US$19.600 millones, aplicando su metodología GRADE de estimación rápida a partir de imágenes satelitales, datos de exposición y modelos de ingeniería.

Fuente: Grupo Banco Mundial, comunicado del 23 de julio de 2026.

No vamos a elegir entre las dos. Se hicieron con un mes de diferencia y con métodos distintos, y las dos son de organismos con metodología declarada. Lo que sí se puede decir sin elegir: en la estimación más completa disponible, los edificios residenciales concentran el 47% del daño, y los estados La Guaira y Distrito Capital cerca de la mitad del total.

Fuente: Grupo Banco Mundial, 23 de julio de 2026.

El daño se registró a casi 200 kilómetros del epicentro, y la duración prolongada del sacudimiento —consecuencia de que fueran dos eventos y no uno— amplió tanto la intensidad como el área afectada.

Fuente: Science Media Centre, reacción de expertos, 25 de junio de 2026 — Dr. Matthew Blackett, Coventry University: «Caracas, which, despite being located nearly 200 km from the epicentre has sustained significant damage».
Falla 1

El suelo

Amplificación: por qué el mismo sismo no llega igual a todas partes

Dos edificios idénticos, a la misma distancia del epicentro, pueden recibir sacudimientos muy distintos. La diferencia está debajo.

Cuando las ondas sísmicas pasan de la roca a sedimentos blandos y profundos, se amplifican. El valle actúa como un recipiente: la onda entra, rebota dentro de la cuenca, se concentra y —esto es lo peor— dura más.

Un plato de gelatina se sacude mucho más que una piedra, aunque los golpees igual.

En el sismo del 24 de junio este efecto fue señalado explícitamente como factor agravante para la capital.

Fuente: Science Media Centre, 25 de junio de 2026 — Dr. Raffaele De Risi, Universidad de Bristol: «the sediments beneath Caracas amplify seismic waves and enhance earthquake damage».

Eso explica el dato que más cuesta aceptar de todo el sismo: Caracas, a casi 200 kilómetros del epicentro, tuvo colapsos.

Licuefacción y deslizamientos: el suelo que deja de sostener

Hay un segundo fenómeno, distinto y más brutal. Cuando un suelo suelto y saturado de agua recibe un sacudimiento fuerte, pierde resistencia y se comporta como un líquido. Las fundaciones se hunden, se inclinan, se desplazan. El edificio puede estar perfectamente calculado y no importa: lo que falló no fue la estructura, fue el terreno que la sostenía.

El modelo del USGS ubicó la exposición de población a licuefacción en el rango alto de 10.000 a 100.000 personas, y la exposición a deslizamientos entre 1.000 y 10.000.

Fuente: modelos USGS PAGER, recogidos por EOS / American Geophysical Union, The Landslide Blog, Dave Petley, 25 de junio de 2026. Son estimaciones de exposición modelada, no conteos de daño verificado en terreno.

El USGS reportó además deslizamientos generalizados o de gran magnitud en las montañas costeras sobre La Guaira hasta Naiguatá, y tramos de la vía costera bloqueados entre Catia La Mar y Puerto Cruz, con comunidades posiblemente aisladas.

Fuente: USGS, 2026 Venezuela Sequence: Earthquake-Triggered Landslide Hazards.

Cualquiera que conozca el litoral y el valle de Caracas sabe por qué esto importa aquí más que en casi cualquier otra capital del continente.

Una observación nuestra, de una obra pequeña

Hace unos años coordinamos en Caribe una estructura de techado para estacionamiento. Una obra menor, sin nada que ver con un edificio. Para dejar las fundaciones bien apoyadas hubo que excavar bastante más de lo previsto antes de llegar a roca.

Observación de obra de Obralink. No es un estudio geotécnico ni una medición publicable: es lo que nos pasó en un sitio concreto, y lo contamos como tal.

De ahí no sacamos ninguna conclusión sobre por qué colapsó ningún edificio en particular. Eso lo determina un informe de ingeniería sobre esa estructura, no una anécdota nuestra.

Lo que sí dice esa obra, y por eso la contamos: en esa zona la roca está profunda. Si un techado para carros ya obligó a bajar más de lo previsto, un edificio de varios pisos apoyado sobre ese mismo sedimento tiene un problema de fundación que hay que resolver a propósito, con estudio y con presupuesto. No por defecto, no «como salga».

Es un dato pequeño. Pero es de primera mano, y va en la misma dirección que todo lo anterior.

Falla 2

La estructura

Menos de un minuto entre dos sismos

Una estructura diseñada para resistir un sismo lo hace disipando energía: se deforma, absorbe, y en el proceso se daña de forma controlada. Ese daño controlado es el mecanismo. Es lo que salva vidas.

Pero una estructura que ya disipó energía en un primer evento entra al segundo debilitada. Elementos agrietados, conexiones que cedieron parcialmente, refuerzos que ya trabajaron al límite.

El segundo sismo no encontró los mismos edificios que encontró el primero.

Por eso la evaluación post-sismo de un edificio que «quedó en pie» no es opcional. Puede estar en pie y tener comprometida su capacidad de resistir el próximo.

Detalles pequeños, consecuencias grandes

Los reportes de ingeniería convergieron en que el daño severo se concentró en edificaciones antiguas y en construcción deficiente.

Fuente: Engineering News-Record, 10 de julio de 2026, citando a Jesús Valdez, de Miyamoto International: «Older unreinforced concrete buildings designed under outdated seismic provisions have generally performed less favorably».

La lectura de fondo, repetida por varios analistas: buena parte del parque construido en el norte del país se levantó con prisa durante períodos de bonanza petrolera, y en ese proceso no se siguieron necesariamente los estándares adoptados en otras partes del mundo para mitigar el riesgo sísmico.

Fuente: Telemundo Noticias, 29 de junio de 2026 — «Cómo la calidad de la vivienda en Venezuela contribuyó a la vulnerabilidad por los sismos».

Y hay un caso documentado en terreno que vale más que cualquier generalidad. Los ingenieros de Miyamoto encontraron un edificio con el acero de refuerzo bien ejecutado, que colapsó igual porque ese acero no estaba correctamente solapado dentro de la fundación.

Fuente: Miyamoto International, «Small Details, Big Consequences: What Collapsed Buildings in Venezuela Are Teaching Us», 10 de julio de 2026: «the rebar was not lapped properly into the foundation».

Léelo otra vez. El acero estaba. La cuantía estaba. Lo que faltó fue el solape en un punto que nadie revisó, y ese punto era el que transfería la fuerza sísmica al suelo.

Un edificio no colapsa por una decisión. Colapsa por una acumulación de decisiones pequeñas que nadie revisó: un acero sustituido por otro más barato, un ensayo de concreto que no se hizo, un detalle de conexión resuelto en obra «como salió», un plano estructural que el contratista interpretó distinto a como lo dibujó el ingeniero.

Ninguna parece grave el día que se toma. Todas parecen razonables en el momento. Y ninguna aparece en el presupuesto final.

Falla 3

La decisión de construir ahí

Aquí hay que dejar de hablar de física y empezar a hablar de responsabilidad.

Porque lo que sigue no es una sorpresa técnica. Es información que Venezuela ya tenía.

Caracas ya había recibido esta lección. En 1967.

El 29 de julio de 1967, un sismo de magnitud Mw 6,6 sacudió Caracas. Colapsaron cuatro edificios de entre 10 y 12 pisos en Los Palos Grandes. En la zona de Los Palos Grandes–Altamira, el 48% de las edificaciones sufrió algún tipo de daño y el 20% tuvo daño estructural.

Fuente: Alejandra Guerrero y Oscar A. López, «Sobre cómo un edificio vulnerable resistió sin daños el sismo de Caracas de 1967», Ingeniería Sísmica 106(2), 2021.

¿Por qué ahí y no en otra parte de la ciudad?

Los ingenieros que estudiaron el caso encontraron la respuesta en el subsuelo. Cuantificaron la amplificación: el cociente entre la aceleración espectral sobre sedimento profundo y la aceleración sobre roca es del orden de 3,5 en el rango entre 1 y 2 segundos. Y en aceleración del terreno: 0,12 g en roca frente a 0,19 g en la superficie del depósito, en dirección norte-sur.

Fuente: Guerrero y López, 2021, a partir de Guerrero y López, 2019.
La misma ciudad, el mismo sismo
0,12 g Sobre roca
0,19 g Sobre sedimento profundo

Más de un 50% más de aceleración por lo que hay debajo. A veces a pocas cuadras de distancia.

El colapso se atribuyó a esa amplificación combinada con la alta vulnerabilidad de estructuras diseñadas entre 1950 y 1967, bajo normas sísmicas insuficientes.

Fuente: Guerrero y López, 2021.

Los Palos Grandes no se dañó más porque tuviera peores edificios. Se dañó más porque está sobre sedimento profundo.

Eso se supo en 1967. Hace cincuenta y nueve años.

Y Caracas hizo el estudio. Entre 2005 y 2009.

Esto es lo que hace que la palabra «negligencia» sea, en nuestra opinión, técnicamente defendible y no una acusación gratuita.

FUNVISIS ejecutó el Proyecto de Microzonificación Sísmica de Caracas entre 2005 y 2009, con el objetivo declarado de identificar zonas de similar respuesta ante los movimientos sísmicos, para poder ajustar el diseño de las edificaciones a la diversidad de escenarios de la ciudad.

Fuente: Schmitz, M. et al., «Principales resultados y recomendaciones del proyecto de microzonificación sísmica de Caracas», Revista de la Facultad de Ingeniería UCV 26(2), 2011, vía SciELO Venezuela.

El estudio encontró que los espectros de respuesta superan los de la norma vigente entonces —la COVENIN de 2001— sobre todo para suelos rígidos e intermedios, en un rango de períodos de aproximadamente 0,5 a 2 segundos.

Fuente: Schmitz et al., 2011.

Incluso se trabajó en llevarlo a norma local, con una propuesta de ordenanza sísmica para el Municipio Libertador que implementaba el estudio de microzonificación.

Fuente: documento «Ordenanza Sísmica para el Municipio Bolivariano Libertador con la Implementación del Estudio de Microzonificación Sísmica de Caracas». No pudimos verificar si esa ordenanza llegó a promulgarse; lo damos como propuesta documentada, no como norma vigente.

Y en junio de 2026 volvió a pasar en el mismo sitio

Este es el dato que cierra el argumento.

Cuando los ingenieros de Miyamoto identificaron los barrios más afectados de Caracas, Los Palos Grandes y Altamira estaban entre ellos.

Fuente: Miyamoto International, «Venezuela's Strongest Earthquake in 125 Years», 25 de junio de 2026.

Los mismos dos barrios de 1967. El mismo sedimento. Cincuenta y nueve años después.

Entonces la pregunta cambia

Con 1967 documentado, la microzonificación hecha y el resultado repitiéndose en el mismo lugar, la pregunta ya no es «¿cómo íbamos a saber?».

La pregunta es por qué se siguió construyendo como si no se supiera.

Por qué se levantaron edificaciones sobre laderas inestables, sobre rellenos, sobre cauces de quebrada canalizados, sobre terreno ganado al mar. Por qué se otorgaron permisos donde el suelo decía que no. Por qué el estudio de suelos se trató como un trámite de gaveta y no como lo que es: el primer dato del proyecto, el que puede cambiar la decisión de comprar el terreno.

No fue falta de información. Fue lo que se hizo con ella.

Qué exigir hoy, en concreto

Si estás por comprar un terreno, por construir, o por comprar en un edificio existente:

  1. Estudio geotécnico antes de comprar el terreno, no después.

    El estudio de suelos determina el tipo de fundación, y por lo tanto una parte sustancial del costo del proyecto. Hacerlo después de firmar la compra es hacerlo cuando ya no puedes usar el resultado ni para negociar ni para retirarte.

  2. Consulta la microzonificación sísmica de tu ubicación.

    Existe para Caracas y es información pública. Que tu ingeniero estructural indique explícitamente sobre qué tipo de suelo está calculando.

  3. Desconfía de tres tipos de terreno hasta que la geotecnia diga lo contrario: relleno, ladera con pendiente pronunciada y cauce de quebrada canalizado. No están descartados — están condicionados a un estudio que diga qué hace falta para construir ahí con seguridad, y a cuánto cuesta.

  4. Que el proyecto estructural diga explícitamente sobre qué suelo se calculó.

    Debe estar en la memoria de cálculo: tipo de suelo, y en Caracas, si se usó la microzonificación.

  5. Evaluación profesional antes de comprar cualquier inmueble existente.

    No una inspección visual. Una evaluación de ingeniería que considere el suelo, no solo la estructura. Un edificio bien construido sobre un suelo mal evaluado sigue siendo un problema.

Lo que ocurre después —qué versión de la norma se aplicó, ensayos de materiales, verificación de que lo construido corresponde a lo diseñado, coordinación entre especialidades— es igual de determinante, pero es otra conversación. La tenemos en los artículos sobre la norma sismorresistente y sobre coordinación BIM. Este trata del suelo y de la decisión de construir sobre él.

Nuestra posición y nuestro objetivo

Lo que queremos cambiar.

Que el estudio de suelos deje de ser un trámite y pase a ser lo que realmente es: el primer dato del proyecto. El único que todavía puede hacerte no comprar el terreno.

Hoy en Venezuela la geotecnia se contrata tarde, casi siempre después de firmar la compra, para cumplir con la permisología. Cuando llega el resultado ya no sirve para decidir — solo sirve para encarecer. Y así el estudio que debía ser una herramienta de negociación se convierte en un papel que se archiva.

El suelo es la única variable del proyecto que no se puede cambiar. Puedes cambiar el arquitecto, el contratista, los acabados, la fachada, hasta el programa del edificio. El suelo no. Viene con el terreno y decide una parte del costo antes de que dibujes la primera línea.

Y hay algo más duro todavía. Cuando la información existe —el 67 documentado, la microzonificación hecha— y aun así se construye como si no existiera, eso deja de ser un error técnico. Pasa a ser una decisión. Queremos que en Venezuela se deje de tomar esa decisión.

Por qué nosotros.

No hacemos estudios geotécnicos ni calculamos estructuras. Conectamos con quien sí los hace.

Nuestra función es de tiempo: que ese estudio ocurra en el momento en que todavía sirve para decidir. Antes de la compra, no después. Trabajamos con una red de agentes inmobiliarios para conseguir terrenos, y eso nos permite tratar el suelo como criterio de búsqueda desde el principio, en lugar de como un chequeo que se hace cuando ya no hay marcha atrás.

Un desarrollador solo rara vez tiene esa secuencia a favor: el terreno aparece, hay que decidir rápido, y la geotecnia queda para después. Coordinar existe justamente para que el orden correcto sea posible.

Y una cosa más.

Si has desarrollado en Caracas, esto no te lo tuvimos que explicar. La fundación que costó tres veces lo previsto. El talud que hubo que estabilizar y no estaba en el presupuesto. La quebrada que nadie mencionó hasta que llovió.

Antes de junio, eso era un problema de presupuesto.

La pregunta no es si te pasó. Es cómo te ha pasado.

Si tienes un terreno en evaluación y quieres que la geotecnia entre en el orden correcto, escríbenos. Es una conversación, no una cotización.

¿Tienes un terreno en evaluación?

Cuéntanos cuál es y qué quieres hacer ahí. Te decimos qué habría que revisar antes de firmar, y a quién acudir para hacerlo.

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Fuentes

Cada cifra de este artículo lleva su fuente indicada en el texto. Estos son los documentos completos.

Sobre el sismo del 24 de junio de 2026

  • USGS — 2026 Venezuela Sequence: Earthquake-Triggered Landslide Hazards. Deslizamientos, licuefacción y vías bloqueadas.
    usgs.gov
  • EOS / American Geophysical Union — The Landslide Blog: Landslides and liquefaction from the 24 June 2026 «double tap» earthquakes in Venezuela. Dave Petley, 25 de junio de 2026. Fuente de las cifras de exposición de población.
    eos.org
  • Science Media Centre — Expert reaction to earthquake in Venezuela. 25 de junio de 2026. Declaraciones de Raffaele De Risi (Bristol) y Matthew Blackett (Coventry) sobre efecto de sitio y distancia del daño.
    sciencemediacentre.org
  • Miyamoto International — Venezuela's Strongest Earthquake in 125 Years. 25 de junio de 2026. Epicentros, profundidad y barrios más afectados de Caracas.
    miyamotointernational.com
  • Miyamoto International — Venezuela Earthquake Update. 25 de junio, actualizado el 1 de julio de 2026. Fuente de la cifra de la NASA y de la estimación del PNUD.
    miyamotointernational.com
  • Miyamoto International — Small Details, Big Consequences: What Collapsed Buildings in Venezuela Are Teaching Us. 10 de julio de 2026. El caso del solape de acero.
    miyamotointernational.com
  • Grupo Banco Mundial — World Bank Group Estimates Venezuela Earthquakes Damage at $19.6 Billion. 23 de julio de 2026. Metodología GRADE y reparto del daño por sector y estado.
    worldbank.org
  • Engineering News-Record — On the Ground, Engineers Assess Damage in Venezuela Earthquake Zone. 10 de julio de 2026.
    enr.com
  • Telemundo Noticias — Cómo la calidad de la vivienda en Venezuela contribuyó a la vulnerabilidad por los sismos. 29 de junio de 2026.
    telemundo.com

Sobre el suelo de Caracas y la microzonificación

  • Schmitz, M. et al. — Principales resultados y recomendaciones del proyecto de microzonificación sísmica de Caracas. Revista de la Facultad de Ingeniería UCV 26(2), 2011, pp. 113-128. SciELO Venezuela.
    ve.scielo.org
  • FUNVISIS — Proyecto de Microzonificación Sísmica. Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas.
    funvisis.gob.ve

Sobre el terremoto de Caracas de 1967

  • Guerrero, A. y López, O. A. — Sobre cómo un edificio vulnerable resistió sin daños el sismo de Caracas de 1967. Ingeniería Sísmica 106(2), 2021. Fuente de la magnitud Mw 6,6, del factor de amplificación 3,5, de las aceleraciones 0,12 g / 0,19 g y de los porcentajes de daño en Los Palos Grandes–Altamira.
    scielo.org.mx
  • Response Spectrum for the Caracas Earthquake of 1967. Redalyc.
    redalyc.org