Antes de empezar

Nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de quienes murieron el 24 de junio. Pedimos por el descanso de cada uno de ellos.

Y a quienes perdieron su vivienda y hoy están rehaciendo su vida: fuerza. Se sale de esto, y no se sale solo.

Hay una frase que se repite mucho desde junio: «pero ese edificio cumplía la norma».

La frase suele decirse como acusación contra la norma. Y casi siempre parte de un malentendido sobre qué es lo que la norma promete.

Hay un segundo malentendido, más silencioso y más caro: cuál norma. Porque en Venezuela hay dos textos vigentes en la conversación —el de 2001 y el de 2019— y no son la misma norma con retoques. Son dos formas distintas de calcular un edificio.

Este artículo aclara las dos cosas.

Parte 1

Qué promete la norma

Esta es la parte que casi nadie sabe, y es la más importante del artículo.

El propósito declarado de la norma venezolana de 2001 es proteger vidas, aminorar en lo posible los daños esperados, y mantener operativas las edificaciones esenciales después de sufrir los efectos de vibraciones intensas del terreno.

Fuente: preámbulo de la Norma Venezolana COVENIN 1756:2001, Edificaciones Sismorresistentes.

Lee esas tres cosas otra vez, porque cambian todo.

No dice «garantizar que el edificio quede intacto». Dice proteger vidas y limitar daños. Y añade una tercera exigencia que casi nadie menciona: que las edificaciones esenciales sigan operando. Un hospital, una estación de bomberos y un edificio de apartamentos no se calculan con el mismo nivel de exigencia, y eso es deliberado.

Una edificación diseñada correctamente según la norma, sometida a un sismo severo, puede quedar dañada. Puede quedar inhabitable. Puede incluso tener que demolerse. Y aun así habría cumplido su función: mantenerse en pie el tiempo suficiente para que la gente saliera viva.

Ese daño es el sistema funcionando, no el sistema fallando.

El mecanismo por el que una estructura resiste un sismo es, precisamente, deformarse y dañarse de forma controlada.

Entonces, cuando alguien dice «cumplía la norma y quedó dañado», no está describiendo un fracaso de la norma. Está describiendo, posiblemente, un éxito.

El fracaso real es otro: es el edificio que colapsó. Ahí sí falló algo — el diseño, la construcción, la supervisión, o el hecho de que se construyó antes de que existiera la norma que hoy aplicaría.

La versión de 2019 hace explícito lo que en la de 2001 estaba implícito: define tres niveles de desempeño, cada uno asociado a un sismo distinto. Daño estructural reparable —lo que llama seguridad vital— frente al Sismo de Diseño; prevención del colapso frente al Sismo Extremo; y estado operacional frente al Sismo Frecuente.

Fuente: análisis comparativo del texto de la COVENIN 1756-1:2019, referido a las páginas 54, 55 y 65 del documento. Ver la nota sobre fuentes al final.

Es la misma filosofía, escrita con más precisión: la norma no promete un edificio intacto. Promete un edificio que se comporta de manera predecible según la severidad de lo que le toque.

Parte 2

Las dos versiones, y por qué importa cuál te aplican

Qué dice cada texto

COVENIN 1756-1:2001 — Edificaciones Sismorresistentes. Parte 1: Requisitos.
Elaborada por una Comisión Ad-Hoc designada por FUNVISIS, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas. Aprobada por el Consejo Superior de FONDONORMA en su séptima reunión, el 25 de julio de 2001. Sustituyó a la COVENIN 1756:1998, que era provisional.

Fuente: preámbulo del texto de la norma COVENIN 1756:2001.

COVENIN 1756-1:2019 — Construcciones Sismorresistentes. Parte 1: Requisitos (2ª Revisión).
Nótese el cambio de nombre: de «Edificaciones» a «Construcciones». Su prólogo declara que sustituye totalmente a la de 2001. Fue elaborada por un grupo de trabajo con participación de FUNVISIS, el IMME de la UCV y otras instituciones, y aprobada por el Consejo Directivo de FODENORCA el 22 de mayo de 2020 — se llama «2019» pero su aprobación formal es de 2020, y ya no bajo FONDONORMA, que era el ente de la de 2001.

Fuentes: Global Earthquake Model, ficha de regulaciones sísmicas de Venezuela — «The current seismic design regulation in Venezuela is COVENIN 1756-1:2019», aprobada el 22 de mayo de 2020 por la junta directiva de FODENORCA; Fundación Instituto de Ingeniería (fii.gob.ve) — «La norma sismorresistente vigente en Venezuela es la norma COVENIN 1756-1:2019, que reemplaza a la versión anterior del 2001».

Y aquí está el detalle que nadie te va a explicar

Técnicamente, la de 2019 sustituye a la de 2001. Legalmente, la situación es menos limpia.

La obligatoriedad de la norma sismorresistente venezolana viene de la Resolución N° 181 del 20 de enero de 1999, publicada en Gaceta Oficial N° 36.635 del 3 de febrero de 1999, que declaró de obligatorio cumplimiento la norma sismorresistente de entonces. Esa obligatoriedad se arrastró a la edición de 2001.

Fuente: registro de la norma COVENIN 1756-01:2001 en Pandectas Digital, repositorio de normativa venezolana, que la lista como declarada de obligatorio cumplimiento por la Resolución N° 181 del 20 de enero de 1999, G.O. N° 36.635 del 3 de febrero de 1999.

Para la edición de 2019 no encontramos constancia de una Gaceta Oficial equivalente, y la referencia internacional que sigue estas regulaciones no reporta ninguna actualización posterior a mayo de 2020.

Fuente: Global Earthquake Model, ficha de Venezuela: «No updates have been reported since that date». Y búsqueda propia de Obralink sin resultado. Que no la hayamos encontrado no prueba que no exista: si la conoces, escríbenos y corregimos este artículo.

La consecuencia práctica, dicha sin rodeos: en Venezuela conviven las dos. La de 2001 sigue siendo la edición más usada y la que muchas autoridades siguen exigiendo. La de 2019 es la revisión técnica vigente y la que un ingeniero al día va a querer aplicar.

Y eso convierte la pregunta en algo mucho más concreto que «¿cumple la norma?»:

¿Bajo cuál de las dos ediciones se calculó mi proyecto, y cuál me va a exigir la autoridad que lo aprueba?

No son la misma pregunta y las dos hay que hacerlas. La primera se la haces a tu ingeniero. La segunda, a tu municipio o a quien te firma la conformidad.

Parte 3

Qué cambió entre 2001 y 2019

Esto no es una actualización cosmética. Cambia cómo se describe la amenaza sísmica, cómo se clasifica el terreno, cómo se construye el espectro, cómo se reducen las fuerzas y cómo se controlan los desplazamientos.

Estos son los cambios que más impactan a un desarrollador, no al ingeniero. Los técnicos completos están en el texto de la norma.

1. De ocho zonas a mapas continuos

2001: el país dividido en ocho zonas sísmicas, de la 0 a la 7, cada una con un coeficiente de aceleración fijo —de 0,10 a 0,40— y una tabla de municipios.

2019: desaparecen las zonas y la tabla de municipios. Cada punto del país queda descrito por tres parámetros leídos de mapas de isovalores, y la intensidad de diseño se calcula para el sitio, no para la zona.

Qué significa para ti: dos terrenos que en 2001 caían en la misma zona pueden hoy dar resultados distintos. La ubicación exacta pasó a ser un dato de cálculo, no una casilla en una tabla.

2. De un sismo a tres

2001: se diseñaba para un único sismo, con un período de retorno de aproximadamente 475 años.

2019: se diseña para tres — Sismo de Diseño, Sismo Extremo y Sismo Frecuente — con períodos de retorno que van de decenas a miles de años según el tipo de edificación.

Qué significa para ti: un hospital y un edificio de apartamentos ya no se separan solo por un factor multiplicador. Se verifican contra escenarios distintos.

3. El suelo pasó de descontar a amplificar

Este es, para nuestro negocio, el cambio más importante de todos.

2001: cuatro formas espectrales según el tipo de suelo, y un factor que solo podía reducir la exigencia.

2019: el perfil se clasifica según la velocidad de ondas de corte en los 30 metros superiores del terreno, y los factores que se aplican amplifican. La medición geofísica del terreno se vuelve obligatoria para las edificaciones más exigentes y para edificios altos. El capítulo incorpora además evaluación de deslizamientos, de licuación —que reclasifica el sitio a la categoría más desfavorable— y franjas de exclusión alrededor de fallas activas.

El cambio que más pesa

Bajo la norma de 2019, un mal suelo te sube la estructura, no te la baja. Y la caracterización del terreno deja de ser opcional en varios casos. Es exactamente el punto del artículo sobre el suelo: la geotecnia entró en la norma.

4. Hay tabla de altura máxima

2001: sin tabla de alturas por sistema estructural.

2019: una tabla fija el número máximo de pisos según el sistema estructural, el nivel de diseño y la intensidad sísmica del sitio. Los sistemas más frágiles quedan limitados a pocos pisos, y solo en sitios de baja intensidad.

Qué significa para ti: el sistema estructural y la ubicación pueden ponerle techo al número de pisos antes de que el arquitecto dibuje. Es una variable de factibilidad, igual que las variables urbanas.

5. Las irregularidades ya no se penalizan: se prohíben

2001: una configuración irregular —entrepiso blando, torsión excesiva— se penalizaba aumentando las fuerzas de diseño o reduciendo el factor de respuesta. Podías construirla si pagabas más estructura.

2019: las irregularidades críticas quedan prohibidas por encima de ciertos niveles de intensidad. El entrepiso blando o débil no se admite; la excentricidad grande y el riesgo torsional elevado se vetan para las edificaciones más exigentes.

Qué significa para ti: el planta libre en el nivel de estacionamiento, que es una configuración habitual en Caracas, deja de ser un problema de costo y pasa a ser un problema de admisibilidad. Esto hay que saberlo en el anteproyecto, no en permisología.

6. Los edificios existentes tienen reglas propias

2001: una estructura no conforme quedaba con el factor de reducción en su valor mínimo, lo que en la práctica hacía inviable casi cualquier evaluación favorable.

2019: se admiten valores intermedios, los límites de deriva se penalizan según la época de construcción, la evaluación se vuelve obligatoria para ciertas edificaciones anteriores a las normas modernas, y se autoriza el uso de referencias internacionales como complemento — incluyendo aislamiento sísmico y disipación de energía como técnicas de refuerzo.

Qué significa para ti: para reforzar en vez de demoler, la norma de 2019 es una herramienta mucho mejor. Lo tratamos en el artículo sobre reparar, reforzar o demoler.

7. Más materiales, y fundaciones con exploración mínima

2019 incorpora mampostería, madera, adobe reforzado, aluminio, perfiles doblados en frío y prefabricados, que la de 2001 no cubría. Y establece una exploración mínima obligatoria del terreno para el diseño de fundaciones.

Fuente de esta sección: análisis comparativo del texto de ambas ediciones publicado en covenin1756.com, con referencias de página al PDF de la 1756-1:2019. Es un análisis editorial independiente, no una publicación oficial de FONDONORMA, FODENORCA ni FUNVISIS, y así lo declara el propio sitio. Lo usamos porque es el cotejo más completo y verificable que encontramos, y porque cita página por página. Antes de tomar decisiones de proyecto, tu ingeniero debe trabajar sobre el texto original de la norma.
Parte 4

Cumplir la norma no es un papel

Aquí está el problema de fondo, y es el que conecta con lo que se vio en junio.

Una norma es un documento. Que un proyecto la cumpla depende de tres cosas distintas, y las tres tienen que ocurrir:

  1. Que el diseño la aplique. Un ingeniero estructural calcula según la edición correcta y para la amenaza sísmica real del sitio.

  2. Que la obra construya lo diseñado. Que el acero que se colocó sea el que se especificó, en la cantidad y posición especificadas. Que el concreto alcance la resistencia de diseño. Que las conexiones se ejecuten como se dibujaron.

  3. Que alguien verifique el punto 2.

El punto 1 es relativamente fácil de conseguir en Venezuela: hay buenos ingenieros estructurales.

El punto 3 es el que se omite.

Y sin el punto 3, el punto 2 es una expresión de deseo. Nadie sabe si el edificio cumple la norma. Solo se sabe que el plano la cumplía.

El propio Ministerio lo reconoció después del sismo: un gran porcentaje de las edificaciones antiguas y de las construidas de manera informal, sin control técnico, no cumple con las normativas vigentes; y la falta de supervisión profesional, los errores de diseño y la calidad de los materiales incrementan la vulnerabilidad.

Fuente: declaraciones oficiales recogidas por CNN en Español, 1 de julio de 2026.

Las cinco preguntas concretas

Si tienes un proyecto en diseño, esto es lo que hay que preguntar. Son cinco y ninguna es agresiva: son las mismas que le harías a un proveedor sobre la ficha técnica de lo que te vende.

  1. ¿Bajo qué edición de la COVENIN 1756 se calculó este proyecto: la de 2001 o la de 2019?

    Debe estar escrito en la memoria de cálculo. Si no está, esa es la respuesta.

  2. ¿Cuál me va a exigir la autoridad que aprueba el proyecto?

    Esta no se la preguntas al ingeniero. Se la preguntas a tu municipio o a quien te firma la conformidad de uso. Y conviene por escrito.

  3. ¿Cómo se determinó la amenaza sísmica del sitio?

    Si se calculó con la de 2019, tiene que haber una caracterización del terreno detrás, no una casilla de tabla.

  4. ¿Hay alguna irregularidad estructural en el proyecto, y cómo se resolvió?

    Especialmente si hay planta libre en algún nivel. Bajo la de 2019 eso puede no ser admisible, y es mejor saberlo en el anteproyecto.

  5. ¿Quién va a verificar en obra que se construyó lo que está en los planos?

    Es la pregunta del punto 3 de arriba, y es la que casi nadie hace.

Nuestra posición y nuestro objetivo

Lo que queremos cambiar.

Que «cumple la norma» deje de ser una frase y pase a ser un dato con edición y fecha.

Hoy, en Venezuela, un desarrollador dice que su proyecto cumple la norma y nadie le pide nada más. No porque el comprador sea ingenuo, sino porque no existe la costumbre de preguntar. Y donde no hay costumbre de preguntar, la diferencia entre cumplir de verdad y decir que se cumple no tiene ningún costo — así que desaparece.

Queremos que preguntar sea normal. Que un comprador pida la memoria de cálculo y lea en ella cuál edición se aplicó, con la misma naturalidad con la que hoy pide el documento de propiedad. Y que el desarrollador que tiene todo eso lo muestre como argumento de venta, porque va a valer más.

Por qué nosotros.

No calculamos estructuras. Cuando un proyecto necesita ingeniería estructural, lo conectamos con quien la hace.

Nuestra función frente a la norma es más simple y más incómoda: somos los que preguntan bajo qué edición se calculó. Y si la memoria de cálculo lo dice explícitamente o lo da por supuesto.

Son preguntas que no cuestan nada. Y casi nadie las hace, porque hacerlas parece desconfiar del ingeniero — cuando en realidad es tratarlo como profesional.

Queremos que esas preguntas sean rutina. Que la memoria de cálculo sea un documento que el desarrollador leyó, no uno que solo pasó por permisología.

Y una cosa más.

Si llevas años en esto, seguro ya viste alguna versión de lo mismo: la memoria de cálculo que nadie volvió a abrir después del permiso, o el proyecto que se calculó con la norma que el ingeniero tenía a mano.

Hasta junio, eso era un detalle administrativo.

La pregunta no es si te pasó. Es cómo te ha pasado.

Si tienes un proyecto en diseño, pregúntale hoy a tu ingeniero bajo qué edición está calculando. Es una conversación de dos minutos y no necesitas a nadie para tenerla.

¿Tienes un proyecto en diseño?

Si quieres que alguien revise que las preguntas correctas se estén haciendo —y a quién hacérselas— escríbenos.

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Fuentes

Cada cifra de este artículo lleva su fuente indicada en el texto. Estos son los documentos completos.

Textos de la norma

  • COVENIN 1756:2001 — Edificaciones Sismorresistentes. Parte 1: Requisitos. Texto de la norma; fuente del preámbulo, de la aprobación por FONDONORMA el 25 de julio de 2001, de la sustitución de la norma provisional de 1998, del propósito declarado y de la zonificación en ocho zonas.
    Ver PDF
  • COVENIN 1756-1:2019 — Construcciones Sismorresistentes. Parte 1: Requisitos (2ª Revisión). El texto circula en repositorios académicos y técnicos. Recomendamos que tu ingeniero trabaje sobre el documento completo y no sobre resúmenes.

Sobre cuál está vigente y su estatus legal

  • Global Earthquake Model — Seismic Regulations for Venezuela. Referencia internacional sobre normativa sísmica por país. Indica la COVENIN 1756-1:2019 como la regulación de diseño sísmico vigente en Venezuela, aprobada el 22 de mayo de 2020 por la junta directiva de FODENORCA, sin actualizaciones reportadas desde esa fecha.
    globalquakemodel.org
  • Fundación Instituto de Ingeniería — Evolución de las normas sismorresistentes en Venezuela. Institución venezolana. Confirma que la 1756-1:2019 es la vigente y reemplaza a la de 2001.
    fii.gob.ve
  • Pandectas Digital — Norma COVENIN 1756-01:2001. Repositorio de normativa venezolana. Fuente de la Resolución N° 181 del 20 de enero de 1999 y de la Gaceta Oficial N° 36.635 del 3 de febrero de 1999 que declaró de obligatorio cumplimiento la norma sismorresistente.
    pandectasdigital.blogspot.com

Sobre las diferencias entre ediciones

  • Qué cambió: de la 1756:2001 a la 1756-1:2019. Análisis comparativo del texto de ambas ediciones, con referencias de página. Sitio técnico-educativo independiente; no es publicación oficial de FONDONORMA, FODENORCA ni FUNVISIS.
    covenin1756.com

Contexto del sismo

  • CNN en Español — Cuáles son las normas antisísmicas de Venezuela y por qué cayeron tantos edificios tras los terremotos. 1 de julio de 2026.
    cnnespanol.cnn.com
  • FUNVISIS — Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas. Organismo oficial venezolano; opera el Observatorio Nacional de Sismos.
    funvisis.gob.ve